MAYO
Museos y Bibliotecas
uniendo un mundo dividido
Mayo nos plantea una pregunta urgente: ¿pueden los museos y las bibliotecas ser espacios capaces de reconciliar las divisiones y fracturas de nuestro tiempo?
La respuesta, desde la comunidad internacional, es clara y esperanzadora. Este 2026, el Consejo Internacional de Museos ICOM, convoca al mundo bajo un lema tan desafiante como necesario: “Museos uniendo un mundo dividido”.
En un escenario como en el que vivimos, atravesado por tensiones geopolíticas (locales, nacionales e internacionales), inseguridad, polarización social, crisis económica -pero más profunda aún- crisis de sentido, en medio de transformaciones culturales aceleradas, los museos y las bibliotecas nos configuramos y reafirmamos como lugares de encuentro, diálogo e inclusión, espacios propicios para unir lo dividido.
No somos únicamente custodios del pasado, el arte, los libros y la memoria, sino mediadores activos del presente que tenemos la capacidad de tender puentes entre diferencias culturales, sociales y políticas, promoviendo el entendimiento y la paz, para y desde la comunidad a la que servimos.
El filósofo Martín Buber propone que la convivencia auténtica nace en el encuentro Yo-Tú, una relación donde el otro no es objeto ni función, sino presencia, entre iguales. En tiempos de polarización, esta idea resulta radical y revolucionaria… convivir implica reconocer al otro en su dignidad, incluso —y sobre todo— en la diferencia. Suelo comentar en varios foros y espacios, que lo que necesitamos es estar de acuerdo con el desacuerdo, y conformes con la inconformidad.
En esta reflexión cabe el preguntarnos también ¿qué historia es la que nos estamos contando? ¿con qué relatos, datos y elementos construimos nuestra identidad y convivencia? Para ello recurrimos a Paul Ricoeur, quien aporta una clave fundamental al señalar que la identidad no es fija, sino narrativa. Nos comprendemos a nosotros mismos a través de relatos que pueden ser reconfigurados en diálogo con otros. Así, la memoria —también la histórica— no debería ser un campo de imposición, sino de interpretación compartida, donde múltiples voces construyen sentido y convivencia. Enrique Ayala Mora, referente académico nacional, decía que la historia no es un relato cerrado, sino un campo de disputas simbólicas donde se juega la construcción de ciudadanía.
También es válido traer a colación a Zygmunt Bauman, quien advierte que en la modernidad líquida los vínculos tienden a volverse frágiles y transitorios. Frente a ello, la tarea ética y cultural, de entidades como la Aurelio Espinosa Pólit, consiste en generar espacios que sostengan encuentros significativos, donde lo común no sea impuesto, sino construido en conjunto.
En nuestro contexto particular como en muchos países de América Latina y el mundo, vivimos tensiones entre memoria y futuro, entre tradición y transformación, entre fragmentación social y anhelos de cohesión.
A este reto nos sumamos como Biblioteca Ecuatoriana Aurelio Espinosa Pólit, donde la memoria, el arte y la cultura no es un lujo, es una necesidad vital, un espacio donde el diálogo se vuelve posible, para aportar en la construcción de un país más justo, más fraterno y más reconciliado.
Por ello, la programación de mayo se inscribe plenamente en este horizonte. La exposición temporal “El otro García Moreno” invita a revisitar críticamente una de las figuras más complejas de la historia ecuatoriana. Más allá de las narrativas oficiales, esta muestra propone un ejercicio profundamente contemporáneo, comprender la historia desde otros matices, reconocer la variedad de interpretaciones -así como posturas ideológicas- y abrir espacios para el pensamiento crítico, mirando desde las de García Moreno, nuestras propias luces y sombras.
En esa misma línea, el proyecto “Una noche en los museos” se convierte en una experiencia de encuentro ampliado. Al abrir las puertas en horarios no convencionales, la Biblioteca rompe con la idea de la cultura como espacio restringido, para convertirse en un territorio vivo, accesible, compartido. La noche —tradicionalmente asociada al silencio o al repliegue— se transforma aquí en un tiempo de comunidad, de conversación y de redescubrimiento del patrimonio, con un grupo de estudiantes otra obra hermana de la Compañía, de Fe y Alegría.
Y quizás uno de los gestos más significativos de este mes sea la jornada abierta y sin costo “Un día en la Aurelio”, que no solo invita a recorrer la biblioteca, sino que integra una feria de emprendimientos comunitarios de artistas, gestores culturales y creadores locales. Este encuentro encarna, en pequeña escala, el espíritu del lema internacional: unir mundos diversos —el académico, el comunitario, el artístico— en un mismo espacio de circulación cultural. Aquí, la biblioteca deja de ser únicamente un archivo para convertirse en una plataforma de vida social, económica y simbólica.
El pensador francés Pierre Nora advertía que los lugares de memoria no son solo depósitos del pasado, sino escenarios donde las sociedades negocian su identidad. En ese sentido, cada exposición, cada actividad, cada encuentro en la BEAEP es también una forma de intervenir en el presente, de construir vínculos, de abrir preguntas, de generar comunidad.
Estamos convocados, entonces, a habitar la cultura como un acto profundamente político en el mejor sentido del término, como un ejercicio de construcción colectiva de sentido. En tiempos de fragmentación, los museos y bibliotecas no solo resguardan objetos, libros, bienes patrimoniales… sobre todo resguardan posibilidades.
Porque, quizás hoy más que nunca, necesitamos espacios donde lo diverso no se enfrente, sino que se encuentre. Donde la memoria no divida, sino que dialogue. Donde el conocimiento no se encierre, sino que circule.
Todos juntos… ¡¡Vamos a la Aurelio!!
Ricardo Gutiérrez
Director de la Biblioteca Ecuatoriana Aurelio Espinosa Pólit


