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Artículos culturales y de interés

Agua para Quito: vida cotidiana y planificación urbana

El manejo del agua ha sido desde inicios de la colonia uno de los factores condicionantes de gran parte de las dinámicas sociales en Quito. El establecimiento de políticas de control sobrepasó la actividad económica y de producción agrícola, puesto que, en base a este recurso, cargado de un gran valor simbólico – ritual, se construyeron acciones jurídicas y de ordenamiento territorial.

 

No solo fue la construcción de caminos, la planificación urbana, y las incipientes políticas de sanidad, las que constituyeron de forma temprana la organización sociopolítica de la ciudad. Fue la configuración social basada en el acceso al agua, la que determinó la facultad legal y moral de ciertos grupos para castigar y penalizar acciones y comportamiento en el diario vivir de la sociedad quiteña. Los litigios y disputas estuvieron siempre presentes en cuanto a este tema se refiere; las haciendas y conventos debatían sobre quién debía ser el principal beneficiario de este recurso, lo que evidentemente estaba interpelado por los intereses de sujetos particulares que conformaban los grandes grupos familiares.

 

La relación entre sujeto y agua se ha configurado ampliamente dentro de diversos contextos culturales, su importancia viene dada desde el paisaje natural quiteño que entre quebradas y ríos determinó de forma temprana lo que sería la ciudad capital. “… las quebradas cumplían una importante función: traína agua para los asentamientos humanos y abastecían la ciudad… limpiaban el Quito colonial” (Ospina, 1992, pág. 115).  Consta en actas, que el Cabildo de Quito fue el encargado del sistema de distribución de agua para la limpieza y consumo, debiendo planificar el uso de ciénagas y construir trayectorias desde las principales fuentes naturales. Ya en el siglo XVI, se emitieron, normativas respecto a la prohibición de ganado cerca de las lagunas para evitar la contaminación del agua que llegaba a la ciudad. Pese a ello, fueron las vertientes de agua de montaña las que en verdad cumplieron la función de abastecimiento de Quito aprovechando las laderas en la sierra alta. Tres fueron las principales arterias de aprovisionamiento de agua para la ciudad: Ullaguangahuayco (quebrada de Jerusalem), Pilishuayco (quebrada de El Placer), y Huanacauri (quebrada del El Tejar) (Luzuriaga, 2013).

 

Como se mencionó, el Cabildo de Quito estuvo a cargo de la construcción y readecuación de canales y fuentes públicas, así como de solventar las quejas y peticiones de los distintos grupos poblacionales. La figura del Alcalde de Aguas surge ante la necesidad institucional por concentrar estas funciones en un delegado que estuviese frente el tema hídrico en la ciudad. De forma oficial su nombramiento se oficializó en el siglo XVII específicamente en febrero de 1615, “… el daño es universal en lo tocante a las aguas y conviene poner remedio conveniente… lo más fácil y razonables poner un Capitular de este Cabildo cada por Juez de Aguas”. (Luzuriaga, 2013, pág. 32) Entre las obligaciones del juez o alcalde de aguas estuvo evitar el desvío de los cauces, la justa distribución por persona, y la limpieza y mantenimiento de las fuentes. Junto a este, apareció otro personaje encargado no del sistema de políticas públicas, sino la experiencia más cercana en la repartición del líquido. El aguatero, aparece en escena como el encargado de llevar en su espalda grandes pondos llenos de agua desde las plazas de la ciudad hasta las casas y conventos que no contaban con canales propios. Es evidente como a través de este recurso se creó todo un sistema jurisdiccional adaptado a las nuevas necesidades de la ciudad, respecto a procesos de transformación, crecimiento y desarrollo de la urbe colonial.

 

Debido a que muchas de las ciénagas y canales de abastecimiento precedían a la conquista española, se debieron realizar adecuaciones a causa del peligro y deterioro que se generaba en los lugares de paso de agua. Fue necesario también reparar ciertos conductos deterioraos a causa del constante robo de agua ocasionado por las filtraciones en las acequias, y que provocaba la proliferación de enfermedades en la población. Pese a que es temprano hablar de higienismo en el siglo XVII, sí que se adoptaron medidas en cuanto a la salud y el aseo. Se implementó un sistema de cajas para solventar el problema de la limpieza del agua cruda de consumo humano, lo que evidentemente no solucionó completamente el problema, pero ayudó a controlar las infecciones y muertes por envenenamiento (Ospina, 1992). El mantenimiento y constante reparación de las acequias y conductos de agua representaba no solo gasto económico sino también humano, ya que era necesaria mano de obra para realizar los trabajos. Por ello, como primera instancia se recurría a la heredad[1] o a la derrama[2] para solventar las reparaciones, pero en general, los gastos eran repartidos entre los vecinos ya que el cabildo únicamente aportaba con un tercio de lo necesario (Luzuriaga, 2013). Algunos conventos y agentes particulares optaron por brindar mitayos como mano de obra, así como también, se disponía de algunos delincuentes y deudores de tributos para completar las obras.

 

Así vivieron los habitantes de Quito su día a día, recreando sus relaciones cotidianas en medio de conflictos y disputas, teniendo al agua como eje del orden y condicionante de las formas de convivencia. Con la migración masiva a la ciudad, ésta se consolido como centro de ordenamiento social y político, documentación de finales del siglo XVI demuestra la aparición de nuevos centros poblaciones a las afueras de la ciudad como consecuencia del fuerte intercambio comercial y de la apropiación territorial ligada al trabajo. El campo vio en la ciudad una fuente de abastecimiento y apropiación de los espacios para el desarrollo de nuevas dinámicas. Debido a esto, se dieron disputas territorial y juicios respecto a la invasión de tierras, así también, el Cabildo de Quito, más allá de formular las leyes, servía de mediador en disputas. Debido al incremento de la masa demográfica se inició un proceso de regularización de cañerías y conductos, además de una mayor prolijidad en el cobro de impuestos y ganancia de méritos por obras públicas.

 

Erick Peralvo A.

Carrera de Historia

Pontificia Universidad Católica del Ecuador

 

Bibliografía

Luzuriaga, S. (2013). Quito y sus recorridos de agua: abastecimiento, discursos y pautas higiénicas modernizantes . Quito, Pichincha , Ecuador : Corporacion editora nacional .

Ospina, P. (1992). Quito en la colonia: abastecimiento urbano y relaciones de poder local. En Enfoques y estudios: Quito a través de la historia (págs. 107-126). Quito: Municipio de Quito, Junta de Andalucía .

 

 

[1] Era un tipo de contribución destinada a solventar algunos de los gastos públicos

[2] Contribuciones que daban los súbditos a la corona en periodo de guerras.

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